Cuando anoche la cantante Rihanna hizo su llegada al desfile de Matières Fécales, la firma más retadora, extravagante y 'cool' de la semana de la moda de París, los fotógrafos que sirven a todos los medios del mundo se arremolinaron en torno a ella para inmortalizarla desde todos los ángulos y en todos los formatos posibles. Su 'look', creado por la firma para la ocasión, se convirtió instantáneamente en una noticia global. Es decir, el objetivo por el que ella y no otra había sido convocada en categoría de invitada estrella quedó sobradamente cumplido. Y sin embargo, en esa misma jornada, el periodista georgiano Beka Gvishiani, más conocido como Style not com, se atrevió a decir públicamente lo que nadie antes había señalado: que la diva había tenido esperando por ella a más de quinientas personas durante una hora. WWD (WWD via Getty Images)Todas las periodistas de esta publicación corroboran que esta costumbre está muy arraigada en la artista. De hecho, la editora de moda, Leticia García, señala que es sabido en cualquier ciudad donde se celebran eventos de moda en los que la cantante forma parte del espectáculo que la demora en cadena para todos los profesionales del gremio está garantizada. Es decir, la presencia de Riri es una buenísima noticia para las marcas, que consiguen notoriedad, pero una muy mala para quienes trabajan en el sector y ven ralentizada su labor de forma sistemática. Ella experimentó en sus propias carnes una demora de una hora y media hace un año en un desfile de Off White justo después de haberla esperado durante una hora en el de Dior. En el post de Style not com no son pocos los cronistas que aluden a otros retrasos épicos: la autora Eva Chen recuerda, por ejemplo, aquel pase de Azzedine Alaïa en Nueva York en 2024, cuando tuvo en vilo a todo el mundo cuarenta minutos. En aquella ocasión estuvo presente Patricia Rodríguez, quien recuerda a los relaciones públicas de la firma comentar: "Sabemos que siempre llega tarde, lo que no sabemos es cuánto". Beatriz García, quien cubre desde hace años las madrugadas de la gala del MET, sabe bien que la artista es siempre la última en comparecer. Es la más esperada, literalmente.WWD (WWD via Getty Images)Es obvio que en este caso la demora es una estrategia de 'marketing' como otra cualquiera: hacerse esperar es una manera más de generar sensación de lujo y exclusividad. La expresión 'fashionably late' tiene un motivo: en el mundo de la moda es muy frecuente que las personas de mayor categoría se hagan esperar para generar sensación de estatus. Baste para ilustrar esto aquella frase que dijo en una ocasión en 1995 la modelo Kate Moss, proverbialmente impuntual, cuando le preguntaron si lo era tanto como su compañera Naomi Campbell. Con expresión horrorizada exclamó: "¡Nadie es impuntual como Naomi!". Existe, además, una noción del tiempo completamente diferente para las divas del mundo del espectáculo y el fenómeno que ha sido estudiado tanto por psicólogos y psiquiatras, quienes arguyen que las personas creativas se ensimisman con facilidad en su tren de pensamiento, de manera que los minutos pasan de manera diferente al del resto de las personas; y también por expertos en cine, que hablan de cómo las estrellas se expanden para ocupar el espacio y el tiempo de una forma no convencional. Es lo que el director de cine alemán Rainer Werner Fassbinder acuñó como 'diva time'. WWD (WWD via Getty Images)Sin embargo, Rihanna pulveriza todos los límites. El año pasado, en un evento en la India de su propia firma de maquillaje, la muy popular Fenty, se hizo esperar siete horas. El evento comenzó para los invitados e 'influencers' a las 7:30 pm del viernes, pero ella apareció en la alfombra a las 3:00 am del sábado. La demora generó momentos surrealistas, como cuando las 'influencers' Parul Gulati y Smriti Khanna publicaron imágenes generadas por inteligencia artificial junto a la cantante al no poder fotografiarse con ella en persona. El columnista George Whirl opina en los comentarios de Style not com que la actitud de Rihanna es 'gauche', esto es, hortera y de mala educación, en francés. Pero una usuaria anónima matiza que esta actitud no se limita a sus compromisos con marcas ni a su vida comercial: en sus conciertos también es habitual que aparezca un mínimo de dos horas tarde ante su público. El relaciones Deshiv Puri propone, sin embargo, una sencilla solución al problema: "Cuando invitamos a Cardi B a un desfile de Rahul Misra y se retrasó, el 'show' empezó sin ella". El problema es que quizá estamos ante uno de esos singulares casos en el que el 'show' es precisamente la invitada.
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